Metal Inquisition

Capítulo 1: Neo-Nuevo.León

El equipo:

Lazerus: Bandido convertido en sacerdote.
Solomon: Mercenario con complejo de Astartes.
Nixon: Psyker ardido.
Gallus Dorn: Ministro del Mecanicus.

El Inquisidor los convoca para su primer misión: Encontrar al Psyker forajido Juanito Psykeiros. Esta es su oportunidad de demostrar que tienen lo necesario para ser miembros de la Santísima Inquisición.

Juanito era un miembro común y corriente del Administratum hasta que sus poderes psíquicos despertaron. Inexplicablemente escapó su celda de contención donde esperaba a que lo trasladaran a la nave negra.

Los acólitos se dirigen con su contacto en Neo-Nuevo-León, el Capitán Periscopio del Adeptus Arbites. El Capitán les explica que los psykers rebeldes generalmente escapan a los estratos bajos de la ciudad, donde las fuerzas policiacas no suelen perseguirlos.

Después de analizar toda la información, los acólitos deciden visitar a la familia de Juanito para interrogarlos. Son una familia humilde de los estratos medio-bajos de Cumbres Sector Epsilon.

En un intento patético de infiltrar silenciosamente el apartamento, Nixon convoca sus poderes de camuflaje, pero causa una fractura en la disformidad que provoca un chillido ensordecedor por miles de metros a la redonda. Al ver tal fracaso, el resto del equipo irrumpe por la fuerza en la casa y desabilita a los miembros de la familia. Los interrogan sin mucho éxito, pues fueron ellos mismos quienes reportaron a Juanito con las autoridades por ser un brujo. Sin embargo, Solomon encuentra una bolsita de ciber-mota en el cuarto de los hermanos de Juanito. Después de aterrorizar un poco más a la familia, consiguen el nombre y la dirección de su dealer.

Una vez más, irrumpen con fuerza bruta en el apartamente del dealer, quien es arroyado debajo de la puerta que tumbaron. Lo amarran junto con su novia que estaba en el apartamento(la cual estaba en pelotas y tiene tetas super grandes). Lo intentan intimidar pero fracasan, entonces deciden agarrar toda la ciber-mota del departamento y hacer un té con toda ella. Lo obligan a tomarse todo el té, y una vez intoxicado no puede resisitir y confiesa que el no sabe nada de Juanito, pero tal vez los que le proveen a él de mota, el cártel de los Tiranos, les puedan informar. El dealer les dice dónde pueden encontrar a su contacto de los Tiranos. Un bar de mala muerte en los barrios bajos de Cumbres Sector-Omega: El Infiernito.

Una vez en el Infiernito, encuentran a Jorge Tirano(o como se llame). Está sentado en la esquina más satánica del bar, con dos putas a sus lados y una pistola Las en la mesa. Nixon y Gallus tratan de sacarle información(ya que son los únicos miembros civilizados del grupo, que pueden interactuar en la ciudad), pero fracasan en obtener información por medios sutiles, por lo que una vez más recurren al terror como herramienta persuasiva. Nixon usa sus poderes psíquicos para alterar su apariencia y convertirla en algo terrorífico. Esta vez es exitoso y logra convertirse en algo tan horroroso que Jorge Tirano no tiene opción más que vomitar incontrolablemente. Todos los comensales del bar huyen espantados, y los acólitos se quedan para interrogar a Jorge Tirano.

Jorge Tirano les confiesa aterrado que su cártel está reclutando psykers en su ejército, para ganar la ventaja contra las otras asociaciones del crimen organizado.

Continuará…

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¿Dónde en el mundo está Juanito Psykeiros?

Justo después de conocer la espeluznante revelación de lo que planean Los Tiranos, la célula de acólitos escuchan pasos que entran al Infiernito. Son matones armados.

Solomon emplea una táctica inspirada directamente de las páginas de su cómic de los Astartes, y les arroja uno de los tanque de gas de la cocina, con una granada krak amarrada a este. El tanque explota y desconcierta a los matones lo suficiente como para que Haxtes, el asesino, corra hacia ellos en una carga desenfrenada. Con un golpe de su hacha del mal, se chinga por completo a uno de ellos. El efecto psicológico de tan brutal ataque entorpece a los matones que disparan sus autopistolas de una manera poco disciplinada.

Los acólitos eliminan rápidamente a estos nuevos invasores, gracias a su disciplina y estrategia superior. Pero llegan más refuerzos, mejor armados.

La batalla continúa y los guerreros de la Inquisición empiezan a sufrir heridas por la superioridad numérica de sus rivales, quienes comienzan a obtener ventaja. En ese momento sucede algo insólito, entran al bar una jauría de maniáticos con la letra “M” negra pintada en sus frentes y miradas de ira demente, empuñando armas primitivas como tubos, martillos y cadenas. Atacan por la espalda a los agentes de los Tiranos, abollando terriblemente los cranios de algunos.

Los Tiranos no pueden soportar el ataque por los dos lados y son aniquilados. Cuando los nuevos y misteriosos combatientes acaban con el último Tirano, comienzan a atacar a los acólitos más cercanos, por suerte el fuego concentrado de Solomon y Gallus los reducen a mierda sin mucho esfuerzo.

Sorprendidos por el caos que acaban de presenciar, los acólitos se asoman hacia afuera del bar, lo que presencian es algo indescriptible que describiré a continuación:

Una guerra descontrolada entre múliples facciones se libra en las calles de Cumbres Sector Omega. Escuadrones de criminales disparan sus armas a diestra y siniestra. Jaurías frenéticas de gente con “M” en la frente corren por la calle arrollando y moliendo gente a su paso. Las bandas disparan desde coches, motos, o incluso bicicletas o patinetas. Desde las ventanas y balcones de las gigantescas torres de los bloques residenciales se asoman criminales armados con pistolas, bombas incendiarias, o incluso cohetes improvisados que son arrojados o disparados hacia el piso, explotando y destruyendo propiedad y gente. La mayoria de los residentes inocentes de este ghetto ya han abandonado el campo de batalla hace mucho, pero muchos fueron alcanzados por las balas, el fuego, o fueron usados como escudos humanos por los escuadrones de rufianes armados.

Los acólitos no quieren tener nada que ver con esta batalla y escapan a través de el sistema de ventilación del edificio. Se dirigen con un Atropath a comunicarle al Inquisidor Universo lo que han descubierto.

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